La maldición del diamante azul: de Acacias a Titanic

En esta segunda entrada de “Aprendiendo con Acacias” os queremos hablar de un tema que surgió hace unos capítulos con Úrsula como protagonista, y que parece que aún va a tener un papel importante en Acacias 38: se trata del Diamante Azul.
Vimos como Úrsula se presentó en la reunión del Patronato con esta joya y despertó el interés de todos, así como, por qué no decirlo, la envidia de Cayetana. Os vamos a contar un poco sobre su historia y sobre la maldición que lleva consigo.

El nombre real de este diamante es el “Diamante Hope”. Pesa 42.52 quilates: esta piedra preciosa se encontró en la mina Kollur (India) y fue entre 1660-1661 cuando se descubrió. Este diamante ha ido cambiando de dueños a lo largo del tiempo, como sabemos por Acacias, y a estos propietarios les han ido ocurriendo continuas desgracias, muriendo ellos mismos o los de su alrededor en extrañas circunstancias , de ahí la leyenda de la maldición del diamante azul.

El diamante se encuentra exhibido en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, ubicado en Washington DC (Estados Unidos) . Así que si alguno lo queréis ver en persona, ya sabéis hasta donde tenéis que ir 😉
Ahora vamos a hablar de la parte que nos resulta más curiosa y es la maldición que se le atribuye.
El primer propietario conocido, Jean Tavernier, murió atacado por una jauría de perros salvajes. Se dice que fue Luis XIV quien se quedó con el diamante tras la desgraciada muerte de Tavernier. El Rey le regaló la joya a una de sus amantes, Madame Montespan, quien murió en la absoluta pobreza poco después.
Es entonces cuando el diamante cayó en manos de María Antonieta, personaje histórico de gran importancia. Al estallar la Revolución francesa, tanto ella como su marido Luis XVI fueron condenados a la guillotina, en 1789, y el diamante desaparece.

Se dice que la joya pasó casi por toda Europa, teniendo diferente dueños y todos sufrieron desgracias. De los más destacados fueron Jacques Celor, un importante joyero francés que se suicidó o el Príncipe de Rusia Iván Kanitoisski, el cual asesinó a una de sus amantes poco después de regalarle la piedra preciosa, él poco después murió, también asesinado.
Otro de sus propietarios importantes fue Henry Thomas Hope, quien lo registró con el nombre oficial actual, Diamante Hope. Poco después de adquirirlo su nieto murió en extrañas circunstancias.

Uno de los últimos propietarios del Diamante Azul fue Ned Mclean, un norteamericano. En Acacias 38 dicen que el diamante está viajando a América, así que se pueden referir a este hombre, que sufrió numerosas desgracias, tanto él como su familia, tras adquirirlo. Él murió en un hospital psiquiátrico completamente arruinado y con la cabeza ida. Esto fue debido a la pérdida de sus dos hijos. El primero, de ocho años, fue atropellado y poco después su hija falleció por una sobredosis de somníferos. Su mujer, la señora Mclean se quedó totalmente devastada con la pérdida de su marido y de sus dos hijos y decidió meter la joya en una cámara de seguridad. Allí estuvo el diamante los siguientes veinte años, hasta que la heredó una de las nietas, quien apareció muerta poco después con una sobredosis de morfina en Texas.

Antes de morir, la nieta de Mclean vendió la joya a un comerciante estadounidense, Harry Winston, quien, probablemente por ser conocedor de la historia del diamante, optó en 1958 por donarlo al  Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, donde sigue hoy en día.

La maldición del diamante azul llega hasta el Titanic

Y ahora vamos con la leyenda del Diamante azul más conocida, y nos referimos a Rose (Kate Winslet) en Titanic. Su adinerado pretendiente le regala esta magnífica joya para pedirle matrimonio. Cuando Jack (Leonardo DiCaprio) la pinta, se muestra desnuda pero le pide a éste que sea con el deslumbrante diamante azul. Suponemos que todos habréis visto la película y sabéis como acabó el viaje en el Titanic para la pobre Rose y sobretodo para nuestro querido Leo …

Además en la película se muestra como los investigadores van tras la búsqueda de este famoso diamante y entrevistan a Rose, ya de anciana, la cual dice haberlo perdido en el naufragio. Sin embargo, todos vemos como lo sigue guardando, y los guionistas nos dan a entender que ya sabía Rose de la leyenda del diamante azul, puesto que al final de la película lo deja caer para que se pierda para siempre en el fondo del mar.

Así que sabiendo todo esto, y aunque tenga un valor económico inmenso, nosotros preferimos estar lejos de la joya y, ¡no la queremos ni regalada! 😛
¿Qué pensáis respecto a Úrsula? Aunque no es la propietaria del diamante sí que lo ha tenido en su posesión un tiempo. ¿Caerá en desgracia como el resto de propietarios?